Consideraciones generales
La Extensión
Se llama huerta de Lleida al “cinturón” de radio de unos 5 a 10 km alrededor de la ciudad, donde casi toda la superficie (el 70% aprox.) está ocupada por suelo agrícola intensivo de regadío.
Tiene una superficie de 19.215 hectáreas (sin incluir la zona urbana).
La geografía y el relieve
Situada en un valle ancho fluvial (cuenca del río Segre) dentro de la depresión central catalana, con una cota máxima de 330 m sobre el nivel del mar (en la Cerdera) y una cota mínima de 140 m. Presenta estratos horizontales, terrazas fluviales, con presencia de colinas debida a una erosión diferencial (Gardeny, monte Pedròs, colina de la Caparrella…).
El río Segre atraviesa el huerto. Sus aguas riegan los campos gracias a la desviación de los caudales hacia acequias y canales que se originan en tramos más elevados que el municipio. Otros arroyos que cruzan el huerto son el río Noguerola y el río Sed, que atraviesa las tierras áridas del sur.
La geología
Predominio absoluto de materiales sedimentarios muy recientes formados por gravas y arenas en superficie. Margas, areniscas, limos y arcillas constituyendo una plataforma estructural de la era terciaria en profundidad.

El clima
Clima mediterráneo
Variedad continental inviernos con temperatura media 5oC (mínimas –16 oC) y veranos calurosos con temperatura media de 20oC (màximes de 41oC)
Subvariedad árida precipitaciones anuales en torno a los 350-450 l/m2.
Durante el invierno destaca la frecuente presencia de bancos de niebla (media de 30 días/año), aumentando la humedad relativa del aire y disminuyendo la luminosidad considerablemente.
La Organización y la estructura del territorio
La huerta se organiza en partidas (unas 60) definidas originariamente por una acequia o un cultivo particular o la configuración del terreno. Actualmente alguna de estas partidas ha sido tragada por la ciudad y ha pasado a dar nombre a algunos barrios llamados periféricos (barrio de Pardinyes, Vallcalent, …).
El terreno se organiza en bancales con brazaletes que reparten el agua de riego y filas de frutales rotos por las esponas y clamores que recogen las aguas sobrantes, que dan un aspecto de mosaico, fruto de la numerosa parcelación a la que está sometido el territorio.
Los nombres de las partidas:
Pardinyes altas, Pardinyes bajas, Puigbordell, Copa d’Or, Fontantet, Les Canals Plana Bisbe, Sant Ruf, La Plana, Granyena, Boixadors, Fontantet lo Curt, Rufea, Mariola, Gualda, Balàfia, Montaca, Rossinyol, Miramunt, Serrallonga, Vallcalent, Jussana, Guindàvols, Llívia, Torres de Sanuy, Canet, Secà de Sant Pere (horta), Alpicat, Malgovern, Cerdera, Raïmat...
Una breve mirada…
A principios del siglo XX se cultivaba en la llanura principalmente hortalizas (Lleida era conocida como “La ciudad de las coles”, trigo, legumbres, vid, olivo, centeno (cebada) y alguna variedad de fruta autóctona. Se practicaba la rotación de cultivos como medida de conservación del suelo (fertilidad, estructura).
A medida que la red de riego se implanta y mejoran las técnicas, la superficie de regadío dedicada al cultivo de fruta va aumentando, pero muy lentamente.
A partir de los años 50 se da un boom del sector frutícola en Lleida, sobre todo con el cultivo de pera. La huerta sufre una fuerte transformación coincidiendo con la llegada de la revolución verde: los huertos dan paso a extensiones de cultivos frutales que van intensificando cada vez más la producción.
La ciudad que captaba ya los excedentes agrarios, transforma sus estructuras y permite el boom frutícola. La huerta se transforma en una zona de monocultivo, obteniéndose el máximo rendimiento de la producción agrícola. Sin embargo, las fincas siguen siendo de pequeñas dimensiones.
Estas fincas en régimen de explotación familiar generalmente pequeñas con grandes costes de renovación se sitúan en inferioridad de condiciones respecto a otras explotaciones más competitivas en la llegada de la crisis del sector agrario (años 80). Las rentas de estas explotaciones agrarias terminan provocando en muchos casos el abandono de la actividad.
Actualmente los frutales ocupan 1/3 parte de la superficie cultivada. La producción es principalmente de pera, manzana, melocotón y nectarina. Sin embargo, la producción dulce se complementa con la producción ganadera, de cereales y forrajes. El sector agroalimentario se ha convertido en la base de la industria leridana (Copaga, Vallcompanys, Indulleida, San Miguel…)